Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Arde la ciudad: cómo es trabajar expuestos al calor extremo

Testimonios de los que tienen que soportar la jornada laboral a merced de las altas temperaturas
Testimonios de los que tienen que soportar la jornada laboral a merced de las altas temperaturas. Foto: LA NACION
Martes 30 de enero de 2018 • 00:10
0

Algunos buscan ese metro de sombra para caminar y aceleran donde se corta, para alcanzar otra vez esos centímetros de tregua. Otros se mueven rápido, a pesar del calor infernal, para llegar a sus sillas y desplomarse frente al aire acondicionado, hasta revivir y empezar el día laboral. Pero no todos tienen esa suerte: para algunos trabajadores, la actividad al rayo del sol es inevitable.

En lo que va de este verano, hubo 20 días en los que las temperaturas máximas superaron los 33° y 9 jornadas en las que el termómetro alcanzó los 35°, calor suficiente para que los que salgan a la calle sean únicamente aquellos a quienes no les queda otra.

Ponerse el traje en pleno verano, una pesadilla de muchos.
Ponerse el traje en pleno verano, una pesadilla de muchos.. Foto: LA NACION / Marcelo Gómez
Para los operarios del ramal tigre, no hay pausa cuando el sol se pone en el medio del cielo
Para los operarios del ramal tigre, no hay pausa cuando el sol se pone en el medio del cielo. Foto: LA NACION

LA NACION recorrió distintas zonas de la ciudad de Buenos Aires y habló con trabajadores cuya jornada laboral implica varias horas de exposición al calor del verano. "¡Olvidáte, te mata!", dice Matías Sosa (24) mientras rompe la vereda de la esquina de Avenida Libertador y Juncal, frente a la estación de Retiro. Sosa transpira, pero se mantiene erguido. Trabaja todo el día al lado de un motor que alimenta las herramientas eléctricas; eso levanta aún más la temperatura del ambiente. “No queda otra, hay que aguantar”, asegura, con una sonrisa. “Te acostumbrás; apenas llega el verano, los primeros días de calor se hacen duros, pero después es más leve; hay días peores que otros”, dice sin detener su tarea.

Matías Sosa rompe la vereda con un martillo eléctrico en Retiro
Matías Sosa rompe la vereda con un martillo eléctrico en Retiro. Foto: LA NACION

Al lado de donde trabaja Sosa hay un restaurante. Allí, Hernán Castillo (27) trabaja frente a un horno: saca pizzas y empanadas cada dos minutos. Tiene siempre a mano un vaso lleno de hielo con un poco de gaseosa. “Me mantengo hidratado, así aguanto. Trabajo entre ocho y doce horas acá adentro, pero creo que prefiero estar acá, que cocinándome en el asfalto”, confiesa.

Hernán Castillo mete y saca pizzas del horno en pleno medio día
Hernán Castillo mete y saca pizzas del horno en pleno medio día. Foto: LA NACION

En Plaza San Martín los árboles purifican y refrescan el aire. Palacio Gonzáles apoya una pierna en un banco sobre el cual se deja caer. “Aprovechamos cuando hay que trabajar a la sombra, pero hay veces que no queda otra que salir a donde pega el sol de lleno”, dice Gonzáles y apunta a las barrancas de Plaza San Martín, donde no hay un metro de sombra. Los rayos del sol afectan el pasto, que cada semana cortan para dejarlo verde fosforescente. “Por suerte nos tocó trabajar en esta plaza y no en los canteros de la 9 de Julio, no me quiero imaginar lo que es eso”, dice y se ríe.

Palacio González exprime cada segundo que puede estar a la sombra para tomar aire
Palacio González exprime cada segundo que puede estar a la sombra para tomar aire. Foto: LA NACION

Enero arrojó hasta hoy una media de 25,7°, apenas superior a la del primer mes de 2017, que cerró con 25,5° y fue el año más cálido de la historia según el Servicio Meterológico Nacional (SMN).

Se denomina ola de calor a una sucesión de al menos tres días consecutivos con temperaturas que superan los 22° de mínima y 32,3° de máxima. Este verano hubo una sola, entre el 10 y el 12 de enero.

La ola de calor más prolongada registrada en el país fue en 2013. Duró nueve días: del 22 de diciembre hasta el 30 de diciembre. Para los archivos del SMN, el día más caluroso de la historia fue en enero del año 1957: la temperatura llegó a 43,3°.

Pequeños trucos para sobrevivir al calor

“Diez kilos más peso con este uniforme”, se queja una policía de la ciudad, parada en la esquina de Tucumán y San Martín. Comenta que con el tiempo aprendió a protegerse de las altas temperaturas. “El año que entré me dio un golpe de calor, me desperté en el hospital”, cuenta. Dice que con la experiencia soporta mejor el verano. “Es fundamental moverse e hidratarse. Cada tanto entro en algún local con aire acondicionado. Además, es mi trabajo”, explica.

“Tremendo. Además la moto calienta el aire aún más”, cuenta Diego (42). El hombre hace encargos y trámites en moto, se viste todo de negro con pantalones largos y usa una camisa y un casco con una tela de terciopelo que baja por su cuello. Explica que no puede usar bermudas, porque hay empresas que no permiten la entrada de gente en pantalones cortos, y que viste de negro -a pesar del calor- porque la ropa clara se ensucia fácilmente. Cuenta también que el aire que le pega en la cara cuando acelera la moto no le llega fresco: “Prácticamente, los únicos minutos de respiro son cuando entrás en algún lado con aire acondicionado a hacer la entrega”.

Esta semana sigue el calor

Tendrán que rezarle al sol, esta semana, quienes trabajen al aire libre. El SMN pronostica días de calor sin interrupciones, con temperaturas máximas todos los días por encima de los 30° y un jueves infernal con temperaturas que pueden superar los 35°.

A Diego no le queda más que salir a la calle vestido de negro y de manga larga
A Diego no le queda más que salir a la calle vestido de negro y de manga larga. Foto: LA NACION

Lucas González (24) está parado al lado del semáforo, en la dársena que divide las dos manos de Paseo Colón. “Siento que mi rol es ayudar a que los peatones que vienen agobiados cambien sus caras largas al ver una persona que se derrite al sol hace tres horas”, dice con sarcasmo. “Me acostumbré; cuando tengo que dirigir el tráfico se hace más leve porque me distraigo”, dice en voz alta, porque el ruido de tránsito es constante e intenso.

Dirigir el tránsito al medio día puede resultar fatal, pero Lucas Gonzalez dice que se acostumbra.
Dirigir el tránsito al medio día puede resultar fatal, pero Lucas Gonzalez dice que se acostumbra.. Foto: LA NACION

Un hombre vende choripanes y hamburguesas en un puesto en la estación de Retiro, pero a pesar de las gotas que bajan de su sien y recorren su mandíbula, no se queja. Al contrario. “Me viene bien el calor, porque es cuando más vendo. Yo gano comisión por venta de bebidas. Tomo agua todo el día. Te la aguantás”, dice exultante mientras agrega una hamburguesa a la chapa.

Algunos festejan el calor porque aumenta sus ventas
Algunos festejan el calor porque aumenta sus ventas. Foto: LA NACION

En un andamio que baja y sube hasta el techo, a quince metros del suelo, en un edificio de oficinas de fachadas de vidrio en Vicente López, trabajan tres personas que terminan de colocar chapas entre cada ventana. La brisa que pueda correr ahí arriba es apenas una caricia. El reflejo del vidrio y el uniforme de manga larga que deben utilizar aumentan la temperatura corporal. “Corre un poco más de aire que acá abajo, pero no se siente”, dice Elio Silisque (34). Explica que tratan de aprovechar cada segundo de sombra que detectan, pero que hay veces que no queda otra que subir a calcinarse un rato. Hacen pausas de cuatro o cinco minutos cada veinte, porque si no el trabajo no se sostiene.

Ignacio Lugo (42) trabaja en una obra para el gobierno de la Ciudad, mientras el microcentro hierve. “El sol no te tumba, estamos acostumbrados. El fin de semana sí te tumba”, larga, y se ríe junto con sus compañeros.

Ignacio Lugo junto a su compa?ero trabajan con bajo el sol en pleno microcentro.
Ignacio Lugo junto a su compa?ero trabajan con bajo el sol en pleno microcentro.. Foto: LA NACION

Recomendaciones para días de calor extremo

Tomar precauciones para evitar los golpes de calor es fundamental. La nutricionista Romina Scardaccione da algunos consejos:

Hidratación

Es fundamental beber agua. Entre tres y cuatro litros por día. Se recomienda beber de a sorbos sin esperar a tener sed porque significaría que ya estamos 2% deshidratados.

Evitar gaseosas con mucha concentración de azúcar. Apuntar más bien a aguas saborizadas y jugos naturales.

Alimentación

En los días de mucho calor hay que buscar consumir menos calorías e hidratarse más.

Para el desayuno Scardaccione recomienda: jugos de fruta, con alguna tostada. Evitar el típico café con leche y medialunas y el jamón embutido.

Almuerzo y cena: comer carne blanca como pescado y atún que se digiere mejor que las carnes rojas. No dejar de comer verduras y ensaladas de hojas, que son muy ricas en minerales y ayudan a mantenerse hidratado.

Evitar comidas que hagan levantar la temperatura y que lleven mucho tiempo digerir.

Para entre comidas se recomiendan frutas frescas, de estación o también algo salado, pero liviano para levantar la presión, como alguna tostada con queso o pinchos capresse.

Hábitos

Es también importante conocer algunos hábitos fundamentales para hacer estos días más llevaderos y evitar incidentes.

Evitar a toda costa elevar la temperatura corporal. Por eso se recomienda no hacer actividad física ya que es un factor de riesgo para un golpe de calor que no es otra cosa que un exceso de temperatura en el organismo y puede implicar malestar, confusión, pérdida de conciencia y hasta desmayos.

Usar ropa liviana y blanca. Protegerse la cabeza.

Secar la transpiración para permitirle al cuerpo que siga transpirando así puede bajar la temperatura corporal.

No mantenerse estático.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas