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El número 5: por qué la mitad de los equipos se refuerzan en ese puesto

Nery Domínguez (Racing) es una cara conocida para Coudet, que lo disfrutó en Rosario Central; Jesús Méndez (Vélez) se suma a un equipo que se reforzó muy bien; el exToluca, tiene marca y muy buen manejo; Néstor Ortigoza (Rosario Central) fue un símbolo de San Lorenzo y a los 33 tiene experiencia y p
Nery Domínguez (Racing) es una cara conocida para Coudet, que lo disfrutó en Rosario Central; Jesús Méndez (Vélez) se suma a un equipo que se reforzó muy bien; el exToluca, tiene marca y muy buen manejo; Néstor Ortigoza (Rosario Central) fue un símbolo de San Lorenzo y a los 33 tiene experiencia y p. Foto: Archivo
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LA NACION
Sábado 13 de enero de 2018
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Tiempo atrás, Miguel Russo, un número 5 de colección, dejaba un concepto del juego de los cerrojos y las libertades. “A mí siempre me dijeron que el medio era el motor del equipo: ayudaba a los defensores y asistía a los delanteros. Vos tenés un buen mediocampo y tenés equipo. Si el medio está desbalanceado es complicado. Si tenés solamente jugadores habilidosos sufren los de atrás y si tenés todos futbolistas picapiedras sufren los de adelante. El medio es el equilibrio, el punto neurálgico. Por eso buscamos tanto a los volantes mixtos, que son los que participan en las dos áreas”, suscribía su pensamiento el entrenador, hoy campeón de Millonarios, de Colombia y recuperado de una operación.

Exitoso como volante central y como técnico, Russo se refiere al pulmón de una formación. En donde empiezan a definirse los partidos, según la inventiva de Carlos Bilardo. Es lo que los unifica: para artísticos y cautelosos, el número 5 es el puesto estelar. Imprescindible, también hoy. Russo se refería a los mixtos, los que corren, juegan, piensan y deciden. Los que seducen en este mercado de pases.

La mitad de los equipos de primera división busca mediocampistas con esas características. Los números 5 son requeridos, entre otros asuntos, porque al menos dos tercios de los conjuntos de primera juegan con el ahora clásico doble cinco. Uno, tal vez, con más audacia; y el otro, acaso, con mayor coraje. Todo eso representa Néstor Ortigoza, de 33 años, en Rosario Central. “Hemos cubierto la necesidad de tener un armador, nos puede dar lo que necesitamos: es un volante que nos dará presencia y mucho fútbol; es un mediocampista mixto. Lo veo muy motivado”, lo describe Leonardo Fernández, el entrenador. El Gordo tuvo un paso previo fugaz en Olimpia. Al menos 14 equipos tienen –o están a punto de sumar– un nuevo integrante del círculo central. También, del otro lado de Rosario. Hernán Bernardello, surgido en Newell’s, vuelve al Parque, en su tercer período, a los 31 años, tras un último paso en Montreal Impact.

Los más grandes se inclinan por el mismo compromiso: reforzarse en varios puestos, pero sin dejar de interesarse en el círculo central. Boca está pendiente de su “refuerzo” más esperado: sigue con ansiedad la recuperación de Fernando Gago, lesionado en la rodilla derecha el 5 de octubre pasado. River pretendía a Damián Musto, pero un doping de una muestra reciente frenó la operación. Independiente quiere a Iván Marcone, un fanático rojo, mientras que Racing incorporó a Nery Domínguez (ex volante de la otra vereda) y Neri Cardozo, que ahora se desempeña en el mismo territorio.

Chicho Serna, un paradigma de lo que era jugar y correr, reflexiona a la distancia. “Todos amamos a jugadores como Riquelme, pero la mística y el corazón de Boca –y de todos los equipos, en realidad– la marcan los números 5”, describe. Unos 15 años atrás, Manuel Pellegrini creó una pequeña gran revolución en River, con el módulo del doble cinco. Todo un adelanto en nuestro medio, que luego fue adaptado a todos los sistemas. “Yo no ponía a Husain-Ahumada, o Astrada-Pereyra con la idea de defender. Al contrario: para mí es más ofensivo jugar con doble 5 que con uno solo. River está acostumbrado a jugar bien cerca del área rival, entonces, poniendo dos 5 en campo contrario, de diez rechazos de la defensa adversaria, siete se convierten en un nuevo ataque. En cambio, si tenemos que retroceder a nuestro campo porque tenemos un solo 5, de esos diez rechazos, la mitad pasan a ser contraataques de los rivales. Es más: si algún día tuviese que salir a defenderme, pondría un solo 5”, se defenía el Ingeniero, ante alguno de los ataques mediáticos.

Ya nadie hoy se escandaliza con ese mensaje. Con uno o con dos, el 5 sigue siendo la vedette. Vélez contrató a Jesús Méndez, Tigre recuperó a Sebastián Prediger, Huracán seduce a Israel Damonte, Estudiantes retoma a Gastón Gil Romero, Chacarita se reencuentra con Federico Vismara y Banfield está a punto de repatriar a Enzo Kalinski. Es una función que no conoce de billeteras ni de nombres: Olimpo apuesta por Gonzalo Porras (uruguayo, de 33 años, ex Nacional), Temperley cree en Federico Fattori (de 25 años, ex Nueva Chicago) y Godoy Cruz sueña con Iván Rossi, el volante que no respondió a la exigencia de River.

El juego de los 5 se traslada, también, al otro lado de la línea: 9 entrenadores de la Superliga jugaban en ese puesto. Alfredo Berti (Argentinos), Lucas Bernardi (Estudiantes), Ezequiel Carboni (Lanús), Juan Manuel Llop (Newell’s), Cristian Bassedas (Olimpo), Cristian Ledesma (Tigre), Gastón Esmerado (Temperley), Ricardo Zielinski (Atlético Tucumán) y Sergio Rondina (Arsenal). El cerebro del equipo; la cabeza del grupo. Aquí y allá.

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