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Australia, la primera gran estación del circuito con Nadal, Federer y su leyenda interminable

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LA NACION
Domingo 14 de enero de 2018
Empieza en Melbourne el torneo inicial del Grand Slam, con el Nº 1 del ranking en juego entre el español y el suizo
Empieza en Melbourne el torneo inicial del Grand Slam, con el Nº 1 del ranking en juego entre el español y el suizo. Foto: AFP
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MELBOURNE, Australia.– Hay pelotas de tenis por todos los rincones. Grandes, medianas, chicas. Reales o adheridas a las fachadas de los comercios. Hay viejas raquetas en las vidrieras, mezcladas con camisas y vestidos, zapatos o alimentos. Las esferas amarillas son parte del paisaje en esta imponente ciudad de construcciones victorianas, como las laberínticas redes de tranvías y el mismísimo río Yarra, ese que zigzaguea entre parques y avenidas (y al que el estadounidense Jim Courier se arrojó después de ganar el torneo en 1992). Se advierte el nerviosismo y la excitación en el ambiente antes de que comience el show.

El Abierto de Australia, primera gran estación del circuito tenístico, comenzará esta noche argentina, a las 21 (las 11 de la mañana del lunes australiano). La expectativa, como ante cada gran evento de esta naturaleza, es gigantesca. Eso desvía, al menos por unos días, la atención de los habitantes de Melbourne, algo inquietos por distintos –e inusuales– hechos violentos de pandillas integradas por adolescentes de origen africano. El diario Herald Sun, con algo de exageración, calificó a Victoria como un “estado de miedo”.

Temor, pero absolutamente deportivo, claro, debe de sentir la mayoría de los 126 jugadores del cuadro masculino por Rafael Nadal y Roger Federer, los máximos preclasificados. El español y el suizo se repartieron los cuatro campeonatos de Grand Slam de 2017, algo que no ocurría en un año calendario desde 2010. Nadal se asegurará el número 1 en caso de llegar a los cuartos de final; Federer, por su parte, necesita para llegar a la cima de las posiciones ganar el certamen y que Rafa pierda antes de los cuartos. Esa será una de las historias mínimas del certamen que repartirá en recompensas 55 millones de dólares.

Nadal, que tratará de convertirse en el primer jugador de la Era Abierta (desde 1968) en conquistar al menos dos veces cada uno de los cuatro trofeos de Grand Slam (logró Australia solamente en 2009), llegó a Melbourne sin partidos oficiales en la temporada, algo inédito. Una carga de estrés en el tendón rotuliano de la rodilla derecha no le permitió terminar el año pasado con libertad: no se presentó en el desafío de cuartos de final de Paris-Bercy ante el serbio Filip Krajinovic y luego de perder contra el belga David Goffin el primer encuentro de la Copa de Maestros de Londres se retiró del torneo. “Estoy jugando mejor que lo que esperaba al llegar aquí. He hecho una semana y media de entrenamiento buena. Estoy feliz por cómo están funcionando las cosas. Después, lo que pasará se verá a partir del primer partido. De momento estoy contento y motivado”, señaló Nadal, que debutará ante el dominicano Víctor Estrella Burgos (37 años; 81º del ranking).

Luego de una temporada mágica en la que obtuvo siete trofeos, Federer (jugará su certamen de Grand Slam número 72) empezó a familiarizarse con la superficie azulada en la Copa Hopman, un torneo mixto por equipos no oficial (ganó el trofeo con su compatriota Belinda Bencic). Encendido y con la confianza en su punto máximo, a los 36 años apunta a las grandes citas y Australia es una de ellas. Como campeón vigente, intentará obtener su vigésimo título de Grand Slam y convertirse en el cuarto tenista de la historia en ganar 20 o más de esos campeonatos (Margaret Court, Serena Williams y Steffi Graf son las únicas con esa marca). Su debut se producirá en la segunda jornada, frente al esloveno Aljaz Bedene (51º).

Un gran interés estará puesto en los regresos de Novak Djokovic y Stan Wawrinka. El serbio y el suizo, actuales 14º y 9º del tour, no compiten desde Wimbledon. El primero, por una lesión en el codo derecho; el otro, por una cirugía en la rodilla izquierda. Al perderse el Abierto de Estados Unidos, Nole finalizó una racha de 51 apariciones consecutivas en Grand Slam, y el helvético, una de 50. Lo hecho por el balcánico antes de aterrizar en esta ciudad no sirve como para tener una radiografía precisa de su condición. Seis veces campeón en Melbourne Park, podría adueñarse de la exclusividad de la marca de títulos australianos (está igualado con Roy Emerson).

El alemán Alexander Zverev y el austríaco Dominic Thiem, 4º y 5º, son jóvenes y brillantes, pero todavía se espera más de ellos en los certámenes de Grand Slam. Será interesante ver cómo responderán. Algo similar ocurre con Grigor Dimitrov, 3º y ganador del Masters de Londres. Superada la comparación con Federer que alguna vez lo perturbó, el búlgaro perdió contra Nadal en las semifinales de Australia 2017 y, si ambos avanzan, podrían cruzarse en la misma instancia.

Desde 1976 no obtiene un australiano el torneo. El último fue Mark Edmondson. Y el último finalista fue Lleyton Hewitt: en 2005, perdió a manos de Marat Safin. Muchos locales confían que Nick Kyrgios, uno de los “chicos malos” del circuito, que resulta un peligro para cualquiera cuando se enfoca, rompa con la malaria. El jugador de 22 años y 17º del mundo ganó hace pocos días el título de Brisbane.

Juan Martín del Potro es, a su manera, otro de los favoritos. El tandilense, uno de los siete argentinos que entraron directamente al cuadro principal, perdió la final de Auckland y no exhibió un buen lenguaje corporal. Pero el furioso sprint final de 2017 y los triunfos sobre Denis Shapovalov, Karen Kachanov y David Ferrer en el ATP neozelandés lo posicionan muy bien. Australia es, para Del Potro, el único de los cuatro grandes en el que no superó la barrera de los cuartos de final.

A contramano de lo que se sospechaba, el cuadro femenino no tendrá a la última vencedora, la estadounidense Serena Williams. La rumana Simona Halep, número 1 del mundo, es la principal favorita (esta temporada ya logró un trofeo, en Shenzhen, China). Caroline Wozniacki (Dinamarca, 2ª), Garbiñe Muguruza (España, 3ª) y la rusa Maria Sharapova (48ª, ya afirmada tras el regreso de su sanción por doping) surgen como competidoras fuertes. Al igual que la alemana Angelique Kerber, 22ª, campeona ayer en Sydney y exganadora de Australia (2016).

Melbourne arde. Se levanta el telón. Comienza el espectáculo.

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