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Un asesino serial pidió ser enviado a la cárcel donde está su hijo ladrón

El padre, César Humberto, está en el penal de Batán condenado por cuatro homicidios y solicitó ser trasladado a Magdalena

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LA NACION
Domingo 14 de enero de 2018
César Humberto
César Humberto.
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Para la Justicia, César Humberto Ghirardi y César Darío Ghirardi son dos delincuentes peligrosos. También son padre e hijo. El mayor es uno de los asesinos seriales más sanguinarios de la historia criminal argentina. Condenado por cuatro homicidios, Ghirardi está actualmente detenido en la cárcel de Batán. Hace tres días pidió que lo manden al penal de Magdalena. En los fundamentos de su solicitud detalló que quería estar con su hijo, preso desde agosto del año pasado por un robo con armas cometido en San Justo.

Padre e hijo quieren estar detenidos en la misma cárcel. Hasta el momento, la Justicia no respondió la solicitud planteada por el asesino serial debido a que, antes, evaluará los riesgos y beneficios que implicaría que padre e hijo compartan el lugar de detención.

Hay un hecho que sirve para comprender el nivel de violencia expuesto por el mayor de los Ghirardi, con 47 años, tiene cuatro sentencias por asesinatos. Aunque, la policía y la Justicia sospechan que estuvo involucrado en al menos otros cinco homicidios. Solo Carlos Eduardo Robledo Puch, el "Ángel de la muerte", fue condenado por matar a más personas que Ghirardi padre.

Uno de los primeros obstáculos que dificultaría la posibilidad de que se acepte el pedido de Ghirardi radicaría en que padre e hijo están detenidos en penales de diferente régimen. Actualmente, el mayor de los Ghirardi está detenido en una celda de castigo, de máxima seguridad, en la cárcel de Batán, cerca de Mar del Plata. Mientras que la cárcel de Magadalena a la que quiere ser trasladado para compartir los días detención con su hijo, cuenta con un régimen de seguridad menos rígido.

Tanto padre e hijo llegaron a estar presos por haber cometido una serie delitos.

César Darío fue detenido el 18 de agosto pasado y acusado de cometer un robo a mano armada contra un remisero diez días antes en la zona de San Justo. Todavía no fue condenado. Por el momento, la causa judicial en la que figura como imputado no fue elevada a juicio oral. Según fuentes judiciales, en el juzgado de Garantías N° 6, de La Matanza, se esperaría que el expediente regresase de la defensoría tras la feria para cerrar el sumario y elevar la causa a juicio oral.

Además de este expediente, el menor de los Ghirardi, tendría una causa abierta en el juzgado de Garantías N° 2, de Morón, también por un robo con armas. Ese fue el primer delito por el que fue procesado su padre, hace más de 20 años. A lo largo de 14 años, el mayor de los Ghirardi mató para poder concretar robos. Excepto en un hecho, los móviles de los homicidios por los que se lo condenó siempre fueron económicos. Por la sucesión de asesinatos cometidos durante un determinado período de tiempo, la conducta de Ghirardi se asemejaría más a la de Robledo Puch, aunque los móviles de los homicidios fueron distintos.

Todos los crímenes

Según consta en el prontuario policial, N° 670.254, el raid de sangre y fuego de Ghirardi comenzó el 21 de noviembre de 1996. Ese día, según determinó la Justicia, mató a Fabián Brain y Fernando Diácono durante un asalto en Ramos Mejía.

Por este hecho, un tribunal de La Matanza lo condenó el 22 de agosto de 2002 a 20 años de prisión. Aunque, en 2007, la Sala III de la Cámara de Casación Penal bonaerense le redujo la sentencia a 18 años de cárcel.

César Darío
César Darío.

En 1999, mientras estaba alojado en la cárcel de Florencio Varela a disposición de la Justicia por los homicidios de Pérez y de Diácono, Ghirardi mató al recluso Víctor Sotelo Gavilán durante una pelea en el pabellón en el que estaban alojados. Un tribunal de Quilmes lo condenó a 15 años de prisión por este homicidio.

A pesar de la gravedad de las condenas, la defensa de Ghirardi logró que las penas sean licuadas y obtuvo el beneficio de la libertad condicional. Pasaron apenas seis días desde que salió de la cárcel para que volviera a matar. El 2 de junio de 2008, intentó asaltar a dos custodios que llevaban el dinero para pagar sueldos de una empresa de seguridad. Según la Justicia, durante el asalto, Ghirardi mató al vigilador Sergio Conti. En mayo de 2010, el Tribunal Oral Criminal N° 7, de San Isidro, integrado por María Cohelo, Mónica Tisato y Eduardo Lavenia lo condenó a prisión perpetua por el homicidio del custodio.

No obstante, Ghirardi logró que la Justicia vuelva a licuarle las penas y, en 2015, recuperó la libertad. Un juez de Ejecución penal de San Isidro realizó un nuevo cómputo de los montos de las condenas y, al aplicar la denominada ley del dos por uno, que cuenta doble cada día que un imputado pasó detenido sin que la sentencia estuviera firme, fue liberado.

Un año después, Ghirardi, alias "el Tuerto", fue apresado nuevamente por robar $ 1.600.000 que la empleada de una estación de servicio llevó a un banco de Don Torcuato. A mediados de diciembre pasado, un fiscal pidió que Ghirardi sea sometido a juicio oral por este asalto.

Un vínculo forjado a sangre y delitos

Los Ghirardi están tras las rejas en Batán y en Magdalena

César Humberto, el padre

Condenado a prisión perpetua por cuatro homicidios, cometidos en diversos hechos, es uno de los asesinos seriales más sanguinarios de la historia criminal argentina. Actualmente, está detenido en un sector de máxima seguridad del penal de Batán. Un fiscal pidió que sea sometido a un nuevo juicio oral por robar, poco después de una salida de prisión, $1.600.000 a la empleada de una estación de servicio. Un juez de Ejecución Penal de San Isidro había realizado un nuevo cómputo de la pena, situación que permitió su liberación. Un año después de haber recibido ese beneficio, fue detenido cuando la policía lo identificó en las grabaciones de las cámaras de seguridad

César Darío, el hijo

Tiene 24 años y al menos una causa judicial por robo a mano armada. Actualmente está detenido en el penal de Magdalena, acusado de un asalto ocurrido en agosto pasado, en San Justo. Después de la feria judicial, un juez de Garantías de La Matanza deberá decidir si manda el expediente a juicio oral. También tendría otra causa abierta en un juzgado de Morón, por un hecho similar. La solicitud de su padre para que lo manden a la misma cárcel no sería aceptada por la Justicia debido a que el penal de Magdalena tiene un régimen distinto al de la cárcel de Batán, que es considerada de máxima seguridad

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