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Volver al futuro: de Einstein a Saraceno, ciencia y arte se unen para recrear el universo

La instalación Aeroke, de Tomás Saraceno, dialoga con el interior del museo diseñado por Zaha Hadid
La instalación Aeroke, de Tomás Saraceno, dialoga con el interior del museo diseñado por Zaha Hadid. Foto: Gentileza MAXXI
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LA NACION
Jueves 01 de febrero de 2018 • 17:31
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ROMA.- Sobre una cortina de terciopelo negro, “informaciones importantes para la visita” preanuncian que Gravity, Imaginar el Universo después de Einstein no es una exhibición “normal”.

“Están entrando a un espacio oscuro. Serán guiados por las luces que provienen de las obras de arte, de los objetos y de las instalaciones científicas. Aconsejamos que se tomen todo el tiempo necesario para adaptar sus ojos a esta situación”, advierte una leyenda.

Vista general del hall del MAXXI
Vista general del hall del MAXXI. Foto: Gentileza MAXXI

Pero hay más. “En el interior de la muestra se encuentra una araña viva, de la especie Nephila Senegalensis, posicionada en una estructura abierta, parte de la obra Cosmic Concert de Tomás Saraceno. La araña no es peligrosa, ni venenosa, junto a su tela es parte de una obra de arte y por lo tanto está absolutamente prohibido tocarlos. La araña está siendo alimentada e hidratada y se encuentra en las condiciones de temperatura y humedad indicadas por la Asociación Italiana de Aracnología."

Semejantes avisos son la antesala de una exhibición seguramente atípica, que está teniendo gran éxito desde diciembre pasado en el MAXXI, el Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI de esta capital y que puede verse hasta el 29 de abril.

La estrella de la muestra es Tomás Saraceno. El artista y arquitecto argentino sorprende a los visitantes desde el principio con Aeroke, una instalación suspendida en el inmenso hall del megamuseo diseñado por la fallecida arquitecta anglo iraní, Zaha Hadid: allí llaman la atención dos globos aeroestáticos que captan los imperceptibles sonidos dispersos en la atmósfera, algo que, enseguida, catapulta en otra dimensión.

Junto a los globos, salta a la vista el modelo de la famosa Sonda Cassini, que viajó en el espacio durante 20 años, atravesando bandas de asteroides y pasando junto a Venus y Júpiter y que, antes de destruirse en la atmósfera del planeta, se zambulló 22 veces en los anillos de Saturno.

La instalación Cosmic Concert, del argentino Tomás Saraceno, amante de las arañas y de la astrofísica
La instalación Cosmic Concert, del argentino Tomás Saraceno, amante de las arañas y de la astrofísica. Foto: Gentileza MAXXI

En este marco fue pensada Gravity, una muestra que, a poco más de un siglo de la formulación de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que transformó radicalmente la cosmología, indaga sobre las conexiones y las analogías entre arte y ciencia. Y demuestra la profunda influencia que tuvo el científico alemán en el pensamiento contemporáneo.

La teoría de la relatividad de Einstein revolucionó a fines de 1915 la visión del universo, al tornar los conceptos de espacio y tiempo -antes absolutos- relativos y dependientes de quien los observa. En este universo se propagan las ondas gravitacionales, “vibraciones” producidas por las masas en movimiento que deforman el espacio-tiempo. El descubrimiento de las ondas gravitacionales, a un siglo de la previsión de Einstein, fue premiado en octubre pasado con el Nobel para la Física 2017.

Mediante obras de arte, Gravity demuestra la profunda influencia que tuvo Einstein en el pensamiento contemporáneo
Mediante obras de arte, Gravity demuestra la profunda influencia que tuvo Einstein en el pensamiento contemporáneo. Foto: Gentileza MAXXI

Todo esto evoca la muestra, en la cual, en medio de la oscuridad, pueden admirarse objetos históricos como el telescopio de Galileo Galilei y obras de artistas modernos y contemporáneos que van desde Marcel Duchamp hasta Peter Fischli, David Weiss y Laurent Grasso.

Pero lo más impactante es la araña viva que protagoniza la compleja instalación Cosmic Concert, de Saraceno. Esta fue realizada a especialmente por este artista nacido en Tucumán en 1973 –pero que vivió su infancia en Italia-, amante de los arácnidos y de la astrofísica, para Gravity.

En Gravity, el público es guiado por las luces que provienen de las obras
En Gravity, el público es guiado por las luces que provienen de las obras. Foto: Gentileza MAXXI

La instalación -según explican a los visitantes, en medio de la oscuridad, algunos jóvenes con pulseras fosforescentes y una remera que dice “Preguntame”-, es una “constelación de obras” que busca hacer tangible y dar forma concreta a la invisible estructura de relaciones del universo.

A través de tecnologías de audio y video, como las empleadas en la muestra actual de Saraceno en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Echoes of the Arachnid Orchestra with Cosmic Dust hace visibles las interacciones del público con el polvo cósmico en el que estamos constantemente inmersos, mientras que, en el centro de la obra, una araña (de la especie Nephila Senegalensis) teje su tela, trabajo que es amplificado por micrófonos especiales.

Junto a ellos el Social Supernova Catcher, aparato realizado con un modelo de interferómetro modificado, hace visibles las vibraciones de la araña sobre la tela y, también, de los visitantes en la sala.

La muestra incluye obras de artistas modernos y contemporáneos como Marcel Duchamp, Peter Fischli, David Weiss y Laurent Grasso
La muestra incluye obras de artistas modernos y contemporáneos como Marcel Duchamp, Peter Fischli, David Weiss y Laurent Grasso. Foto: Gentileza MAXXI

Como si todo esto no alcanzara, KM3NeT, realizada en colaboración con el Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia, revela los sonidos que se filtran desde las profundidades, captados por el telescopio submarino Km3, ubicado a 3500 metros de profundidad en el mar de Sicilia. Algo impresionante.

También impacta el video 163.000 Light Years, siempre de Saraceno, que muestra la imagen de la Gran Nube de Magallanes, galaxia que dista 163.000 años luz de la Tierra y teatro de violentos fenómenos ocurridos millones de años atrás. El video fue filmado en el Salar de Uyuni, en Bolivia, el mayor desierto de sal del planeta.

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