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Persistencia de un autor que regresa

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PARA LA NACION
Domingo 11 de febrero de 2018
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Llegó a Buenos Aires la edición española de Todos parecían soñar. Cuentos completos, de Ángel Bonomini (Editorial Pre Textos). El libro tiene prólogo de Eduardo Berti y epílogo del colombiano Darío Jaramillo. Resulta insólito que uno de los escritores más prestigiosos de la generación de 1940 hoy sea casi un desconocido en su país porque sus libros no estaban reeditados. Afortunadamente el editor español Manuel Borrás emprendió la tarea (ya había hecho algo semejante con Héctor A. Murena).

Bonomini nació en Buenos Aires en 1929 y murió en esta ciudad en 1994. Es uno de los representantes más destacados de la literatura fantástica argentina. Fue crítico de arte de la nacion y traductor de Life durante su estadía en Estados Unidos. Como señala Berti en el prólogo, Bonomini publicaba sus poesías en la década de 1950 en la revista Sur, mucho antes de que apareciera el que consideraba oficialmente su primer poemario, El mar, de 1972. En realidad, también había editado otros, pero empezó a contar de nuevo a partir de El mar.

Una gran amistad lo unía a Alberto Girri. Los dos tenían estéticas distintas, pero coincidían en el rigor, la pasión por la literatura, el humor y una tácita emulación mutua de elegancia basada en la sobriedad.

El primer libro de cuentos de Bonomini, Los novicios de Lerna, es sencillamente formidable. Apareció en 1972, cuando el autor tenía cuarenta y tres años. El cuento que da título al volumen es de una perfección que, como recuerda Jaramillo, Adolfo Bioy Casares en Borges, la parte publicada de su diario, lo elogia en la entrada del 22 de agosto de 1972. Ese elogio es casi un milagro en ese registro cotidiano de malicia y de acerbas críticas literarias de las que solo se salvaba Dante Alighieri. Dice Bioy: “Come en casa Borges. […] Le leo ‘Los novicios de Lerna’, un largo cuento del libro del mismo nombre, de Ángel Bonomini. Nos parece excelente”. Más aún, en una carta dirigida al cuentista, se expresa en términos parecidos: “… su libro fue el último placer que tuve antes de sumirme en un interminable ataque de ciática y lumbago”. Y continúa: “Con Borges preparamos una antología de textos en que aparecen dobles, ¿cree usted que podríamos incluir ‘Los novicios de Lerna’?” Esa antología nunca se hizo, pero antes de un año de aparecido, ese mismo cuento es incluido por Alberto Manguel en su Antología de literatura fantástica argentina. Narradores del siglo XX, editado por Kapelusz.

A ese debut tan promisorio le siguieron obras de calidad semejante: El libro de los casos, de 1975, Los lentos elefantes de Milán, de 1978 (traducido al francés en 2004), Historias secretas, de 1985. Más allá del puente se publicó en forma póstuma en 1996.

En una entrevista realizada en Italia por Lucio D’ Arcangelo, citada por Berti, Bonomini dice: “Tengo la impresión de que la literatura fantástica será duradera porque refleja los interrogantes que acompañan y presumiblemente acompañarán siempre al hombre, la identidad, el tiempo, lo que puede ocurrir tras la muerte…”. Sus cuentos son un ejemplo de esa persistencia.

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