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Bombino: "El desierto es mi hogar espiritual, el lugar donde me siento más libre"

La música hipnótica del guitarrista africano viaja por el mundo; grabó en Nashville y ahora se presentará en Buenos Aires con Los Espíritus, banda porteña que crece a pasos agigantados

El guitarrista Tuareg grabó años atrás con Mick Jagger y Charlie Watts, pero no sabía quiénes eran esos "viejos locos"
El guitarrista Tuareg grabó años atrás con Mick Jagger y Charlie Watts, pero no sabía quiénes eran esos "viejos locos". Foto: Alice Durigatto
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LA NACION
Martes 13 de febrero de 2018
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Para nosotros es como que venga a tocar Jimi Hendrix o Howlin' Wolf", dice Maxi Prietto, cantante, guitarrista y uno de los compositores de Los Espíritus. "Si bien lo que hacemos con la banda es hacer canciones, esto también tiene que ver con lo que somos. La música se trata de eso. De unir, de compartir. Hubiéramos dado lo que fuera para que Bombino viniera a tocar acá. Y como estamos en la posición de poder traerlo, para nosotros fue lo más lógico hacerlo. Nos enorgullece. Y estamos convencidos de que la gente de acá va a amar su música".

El ascendente grupo porteño, que une blues, psicodelia y ritmos latinos, oficiará de anfitrión de la primera visita de Omara Moctar, Bombino, guitarrista africano de la tribu tuareg. Producido por Dan Auerbach, de los Black Keys, Bombino alcanzó proyección internacional a partir de Nomad, su álbum de 2013. A los 38 años, es uno de los instrumentistas más reconocidos de la escena africana y de las músicas del mundo.

"Nunca había escuchado hablar de Los Espíritus, pero ahora escuché sus discos y estoy ansioso por verlos en vivo. Es un honor para mí tener el respeto de músicos como ellos. Saber que hay gente en todo el mundo disfrutando de mi música, desde Níger hasta la Argentina, es la mejor prueba de que he enfocado mi vida y mi carrera de la manera correcta. Por eso, me siento bendecido por Dios", dice Bombino. Serán tres los conciertos en los que el público porteño podrá apreciar los puntos en común entre el guitar-hero del Sahara y el grupo psicodélico de La Paternal, que tiene como ritual, antes de subirse al escenario, hacer sonar "Tar Hani", de Bombino, a modo de inspiración y colocación.

Prietto conoció la música de Bombino gracias a Miguel Tennina, pianista de su proyecto solista. "Me dijo que tenía mucho que ver con Los Espíritus y tenía razón. Nuestro sonido siempre fue instintivo. Entre otros géneros, escuchamos mucho blues y mucha música negra, y tratamos de tener esa influencia directa sobre nuestro sonido, pero nunca escuchamos algo que suene tan parecido. Cuando conocimos la música de Bombino ya teníamos dos discos hechos y la primera sensación fue que hacía algo muy parecido a lo que hacíamos nosotros, pero más conciso. Quizás lo que tratábamos de hacer era eso, pensé. Y me encantó. Desde ese momento, tenemos muy asimilada su música".

El groove hipnótico es una de las intersecciones artísticas más claras de ambos proyectos. "De alguna manera intuitiva, lo que siempre buscamos fue generar un sonido mántrico, que conecte desde el baile el cuerpo con la música", dice Prietto. "Y que esa interacción se dé entre las personas del público, del mismo modo que nosotros sentíamos esa conexión en las zapadas. Y algo parecido le pasa a Bombino, incluso desde un lugar más religioso".

Bombino no solo es un encantador de audiencias. Él mismo se reconoce hipnotizado por su música. "Cuando veo un video de nuestras performances, puedo ver cómo se mueve mi cuerpo cuando estoy tocando. Pero no logro recordar cómo fue realmente, como si no hubiera estado dentro de mi cuerpo. Parece como si me estuviera viendo desde otro lado. Así de grande es el poder de la música", explica.

De acuerdo con el pueblo tuareg, de tradición nómade, "el desierto es sinónimo de libertad y la música es sinónimo de poder". Bombino está de acuerdo con esa definición. "El desierto, para mí, es un hogar espiritual. Definitivamente es el lugar donde me siento más libre y más inspirado. No hay nada mejor que sentarme en el desierto a tocar música con mis amigos".

Sin embargo, no fue fácil la vida de uno de los guitarristas más importantes del continente negro en la actualidad. Las guerras, la persecución política (y la represión política) lo obligaron a emigrar en distintas oportunidades junto a su familia, primero en Argelia, adonde emigró desde su Níger natal, y luego a Burkina Faso, hace una década. Algunos de sus amigos y colegas fueron asesinados y la música no solo fue su sustento, también fue un refugio para todo ese horror. "La música me salvó la vida. Más que eso, creo que no podría vivir sin la música. A lo largo de todas las dificultades que tuve que enfrentar en las distintas partes de mi vida, la música me llevó y me sostuvo. Sin embargo, no me considero un artista político porque no tengo una misión o un objetivo político con mi música. Me gustaría inspirar a la gente, que sienta felicidad y paz en sus corazones. Hay quien puede entender que ese es un mensaje político, y está bien, pero yo lo considero un mensaje sencillamente humano".

-¿Cómo describirías la música tradicional tuareg?

-La música tuareg tradicional es el corazón de nuestra identidad. Sin música, no existiría el pueblo tuareg. Hay muchos tipos de música tuareg, pero podríamos decir que nuestra música sienta las bases de la occidental, porque fuimos los primeros en usar las escalas pentatónicas, que se convirtieron en las raíces de los blues.

-El linaje parece ser otro de los aspectos fundamentales de la cultura Tuareg. ¿Cómo describirías tu propio linaje musical?

-Me siento parte de una nueva generación de artistas tuaregs que aprendieron de grandes maestros, como Tinariwen, Haja Bebe y Abdallah Oumbadougou. Esos fueron los primeros artistas que acercaron el rock occidental a la música tradicional tuareg, los que crearon el estilo que actualmente se conoce como tuareg blues.

-La escena africana es intensa y diversa a nivel musical. ¿Qué artistas africanos podrías recomendar?

-Recomiendo escuchar a los grandes artistas de una generación previa a la mía, como Ali Farka Touré y Tinariwen. Sin artistas como ellos, no tendríamos la música que tenemos hoy en día. Hoy por hoy, hay muchísimos artistas nuevos, algunos realmente muy jóvenes, como el grupo Toumastine, de Níger. Pero prefiero que vayan a las raíces, porque para entender hacia dónde vamos tenemos que entender desde dónde venimos.

-Ser producido por el Black Keys Dan Auerbach te dio una proyección global. ¿Cuán importante fue ese encuentro en tu carrera? ¿Cómo te sentiste yendo a grabar a Nashville?

-Ese fue un capítulo muy importante porque marcó un cambio en mi actitud y en la perspectiva de mi carrera. Antes de grabar ese disco con Dan, yo nunca había grabado en un estudio de verdad. Esa experiencia me dio mucha confianza para intentar probar nuevas cosas en el estudio y también en el escenario y, además, por supuesto, le abrió las puertas a mi música a una gran audiencia. Estoy muy agradecido con Dan por esa oportunidad, y siempre voy a estarlo. Grabar con él en Nashville es un recuerdo que siempre voy a atesorar en el fondo de mi corazón.

- Azel, tu disco más reciente, fue producido por Dave Longstreth, de The Dirty Projectors, y en algún punto ostenta un sonido más brillante, más luminoso. De algún modo, parece que te movieras del blues del desierto al reggae o al "tuareggae". ¿Cómo se dio ese cambio?

-Como te contaba, grabar con Dan me dio mucha confianza para probar nuevas cosas. Y el "tuareggae" fue un nuevo estilo que inventamos con mi banda como resultado de esa confianza. Es algo que se fue desarrollando en estos años que giramos entre Nomad (2013) y Azel (2016), donde por primera vez plasmamos el "tuareggae" en el estudio. En mi nuevo álbum, que sale este año, hemos llevado esa cruza más lejos y estoy muy excitado por compartirlo con todo el mundo.

-Para su primer disco como solista, Residente viajó a Burkina Faso para colaborar con vos en "La sombra". ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue una experiencia genial. Yo nunca había escuchado nada, ni de Residente ni de Calle 13, pero mi mánager me habló de ellos y entendí que era un artista importante, con una audiencia a considerar, y que colaborar con él era una doble oportunidad: para probar algo nuevo y para llegar a nuevas audiencias. Tanto Residente como su ingeniero de grabación estuvieron geniales y pasamos un gran tiempo juntos en esos dos días de grabación en Ouagadougou, Burkina Faso. Estoy muy contento de cómo quedó la canción y de que ese álbum se haya expandido a todo el mundo.

-Hace muchos años, en Los Ángeles, grabaste una versión de "Hey Negrita" en clave tuareg, con Mick Jagger y Charlie Watts. ¿Cómo estuvo eso?

-Para ser honesto, no me acuerdo demasiado de esa experiencia, porque -y probablemente no vas a creerme- en ese momento no sabía quiénes eran los Rolling Stones. Entonces, para mí no era gran cosa grabar con esos tipos. Para mí ellos eran, justamente, dos viejos locos que nos invitaron, a mí y al grupo en el que tocaba, a experimentar en el estudio. Un tiempo después aprendí que esos viejitos eran dos de las más grandes estrellas en la historia de la música, pero para mí igual fue "uh, ¡qué bueno!".

Tres noches en Niceto Club

Originalmente iban a ser dos las noches que Bombino iba a compartir escenario con Los Espíritus. Sin embargo, la buena respuesta en la venta de entradas llevó a la organización a agregar una tercera fecha: entre mañana y el viernes, Niceto Club será sede del particular encuentro. Las entradas se pueden comprar en el lugar, N. Vega 5510, y en www.ticketek.com.ar.

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